El pasado 22 de Marzo celebramos el Día Mundial del Agua. Algunos toman ese día como una alegoría a un bien necesario, otros como el momento idóneo para las críticas, pero muchos dejan escapar las horas y los minutos, no sólo al olvidarse de esta celebración en sí, sino el resto de días en los que todos vivimos convencidos de que nuestros verdadero oro líquido es inagotable, cuando realmente no lo es. Y ya que, de inconformidades siempre hablamos, hablemos pues de la situación tan precaria que algunas organizaciones nos cuentan en base a la ausencia de agua.

Irtermón Oxfam nos habla de una realidad muy cruda que nos parece lejana e inconcebible, pero que sigue siendo eso mismo, la cruda realidad. En África, la media de distancia a recorrer para obtener agua cada día es de 20 km, o lo que es lo mismo, cada día millones de niños y mujeres tienen que caminar alrededor de 4 horas para encontrar fuentes de agua segura y abastecer a sus familias. Con cada “aventura” por y para la supervivencia humana, esa misma vida corre peligro. Y aún así, ¿es acaso ese agua perjudicial para la salud? Porque no siempre, o casi nunca, tienen acceso al agua potable. Es por ello que, gracias a que 1700 millones de personas no tienen acceso al agua potable, una de cada tres personas son contagiadas por enfermedadas originadas por ese mismo agua contaminada.
Otra organización concienciada con este asunto es Ingeniería Sin Fronteras, quién durante estos días se ha movilizado para que las personas de a pié tomaran conciencia sobre la necesidad de cuidar el agua y propagarla sin malgastarla. A través de exposiciones en la calle, información, actividades y otro tipo de muestran, han intentado que, al menos, haya quien se pare a pensar y se plantee ciertas cosas. 
Muchas personas se aferran al “¿y qué puedo hacer yo para solucionar esto?”. Todo empieza por las primeras piedras, las personales. El ahorro de agua en la vida doméstica es fundamental, cerrando los grifos que lloran innecesarios, cuidando de que cada gota tenga un sentido propio. Y si nos hundimos en el sistema, nuestros vil sistema, todo empieza por un ideal, un propósito. Las ganas de, por ejemplo, estos ingenieros concienciados con que las infraestructuras hay que acercarlas y proporcionarlas, no son más que las ganas que debemos tener cada uno de nosotros. Y personalmente, una de las leyes de los mandamientos de mi propia moral, pensamientos personales simplemente, es que los “Día de” no deberían existir, porque son esos días que vuelven a recordarnos que somos los continuadores de lo injusto, de lo precario y lo desigual. Y tenemos que luchar por combatir con eso, y, concretando en lo que hoy hablamos, combatir por la desigualdad de un derecho que todos tenemos.







Según Ana Mato, candidata al Congreso por el PP, “los niños andaluces son analfabetos”. Y así de tranquila se ha quedado al hacer esas declaraciones en Punto Radio, concretamente en “Protagonistas”, de Maria Teresa Campos. Aquí podeis escuchar la entrevista al completo (siempre y cuando tengais las cabezas bien preparadas para la “experiencia”):

Para lo cultural, emprendedor y de iniciativa vuestra, queridos alumnos, no tengo cabida. Pero sí para el dinerito que se mete en mis bolsillitos. Es un círculo vicioso de capital para crear más capital, es el neoliberalismo cada vez más adoctrinado como pensamiento único.
También lo dice Alberto, cuando cuenta como ejemplo anecdótico el precio que encima teneis que pagar para difundir vuestro mensaje, pero es que mi bolsillo es como el bolso de Mary Poppins, de fondo infinito.
¿Quereis usarme todos? ¿Quereis tener todos acceso a mis servicios? Mi “prostitución” tiene un alto precio, y mientras el falso pensamiento único sea la única vía, seguiré pareciéndome más y más a mis compañeras las Universidades made in USA.

En el año 1765, en pleno reinado de Carlos III, la Iglesia poseía el 14% de la superficie nacional. Estos bienes provenían de las “humildes donaciones de los siervos de Dios”, entre otras cosas. Gracias a los diezmos sobretodo, la Iglesia también llevaba a gala el 24% del PNB (¿los diezmos eran donaciones voluntarias del pueblo o impuestos?). Y cómo no, también cobraban el 7% de los juros, y eran unos grandes señores del mundo financiero, dando préstamos hipotecarios al 3% de interés. Fue a partir de entonces aproximadamente cuando, caballeros como Godoy, Mendizabal y Madoz entre otros llevaron a cabo las desamortizaciones de estas “Manos muertas” que controlaban los elegidos de Dios. A pesar de los llantos y los berrinches de los peces gordos que la Iglesia tenía en aquella época, ni nunca se les desamortizó por completo, ni dejaron de sacar tajada con sus propias desamortizaciones. ¿O es que acaso la Iglesia no pactaba con el gobierno para llevarse un porcentaje de las ventas de los bienes? Al final, eso de que “el que no llora, no mama” se lo sabían al dedillo.


